Historia de una profesion: Aparejadores

EVOLUCIÓN DE LA PROFESIÓN: APAREJADOR | ARQUITECTO TÉCNICO | INGENIERO EDIFICACIÓN1x1.trans

La profesión de aparejador en obras de edificación está documentada desde el siglo XVI, aunque hay referencia anteriores,siendo la primera profesión que se desempeñaba a nivel funcionarial, además de tener unos ingresos fijos, disponía de una provisión de fondos para atender los desplazamientos a las obras, lo que en aquel entonces comprendía la disposición de una cabalgadura y de la manutención diaria. Pero se recogen referencias a la profesión de aparejador incluso antes, en el siglo XV; como por ejemplo, en uno de los sepulcros de la Capilla de Santa Clara, en Tordesillas (1430) se lee la siguiente inscripción: “Aquí yace Guillen de Rohan, maestro de la Iglesia de León et Aparejador de esta capilla”.

Del gremio de los Aparejadores salieron los Maestros Mayores. Las intervenciones de ambos profesionales esta recogida prácticamente  en toda edificación de determinada entidad ejecutada en España hasta principios del siglo XX.

La configuración actual de la profesión de aparejador surge con el Decreto de Atribuciones de 16 de julio de 1935, que estableció la obligatoriedad de intervención de los Aparejadores en todas las obras de arquitectura, como ayudante técnico de las mismas.

Académicamente constituye un hito importante la Ley de Enseñanzas Técnicas de 1957, que configuró los planes de estudios que se impartían posteriormente en las Escuelas de Aparejadores, introduciendo el Curso Preparatorio más los tres años de carrera, y que estableció inicialmente las especialidades de urbanismo, organización de obras e instalaciones.

La titulación universitaria de Arquitecto Técnico aparece en España con esta denominación a partir de la reforma de las Enseñanzas Técnicas de 1964, integrándose los estudios en la Universidad a partir de la Ley General de Educación de 4 de agosto de 1970, constituyéndose las Escuelas Universitarias de Arquitectura Técnica por Decreto de 10 de mayo de 1972.

De fundamental importancia en el desarrollo del proceso de la edificación y, por consiguiente en la del arquitecto, ha sido la promulgación de la Ley de Ordenación de la Edificación, aprobada en el Congreso de los Diputados el 21 de octubre de 1999.

La Ley 38/99, de 5 de noviembre, puso fin a casi un cuarto de siglo de intentos frustrados por conseguir una norma común que regulara el proceso de la edificación, la publicación del articulado de esta norma, tan esperada, en el Boletín Oficial del Estado terminaba también con la incertidumbre a la que nos tenían acostumbrados las decenas de borradores que se habían realizado.

En la L.O.E se define las tareas de proyecto y dirección de las obras de edificación. Recogiendo también tareas tan fundamentales como las referidas al sistema de garantías y responsabilidades, definición de los agentes y de sus funciones o el acceso a la coordinación de seguridad y salud laboral en fases de proyecto y obra.

El resultado fue una Ley que sirve como modelo de dirección facultativa colegiada (director de obra y director de la ejecución de la obra), integrada por arquitecto y aparejador o arquitecto técnico, con exigencia de intervención de este último en todas las obras (de nueva planta y construidas, en este caso cuando se altere su configuración arquitectónica), cuyos usos se correspondan con la edificación de carácter administrativo, sanitario, religioso, residencial en todas sus formas, docente y cultural, así como en todas las edificaciones del ámbito de la ingeniería cuya dirección de obra se desempeñe por arquitecto.

Además, se mantiene la capacidad proyectual reconocida al arquitecto técnico que se concreta para aquellos edificios cuyos usos no cuenten con expresa reserva de ley a favor de arquitectos o ingenieros según sus diferentes especialidades y competencias, además de para todas las obras no sujetas a la LOE, entre las que figuran las que se realicen en edificios construidos que no alteren su configuración arquitectónica.

El progreso de la profesión actualmente esta en un momento delicado dada la crisis del sector, así mismo la necesidad del cambio de denominación por pasar a ser una titulación de grado, pasándose a denominar Ingeniero de la Edificación, habiéndose encontrado algunas dificultades iniciales, que esperemos pronto den la luz a una de las profesiones mas antiguas de España.

 Para mayor información: Consejo general arquitectura tecnica

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