¿Qué es la microcirculación?

Mientras la circulación hace referencia al flujo sanguíneo de órganos vitales, la circulación capilar, también conocida como microcirculación, es el flujo de sangre en los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo. Estos vasos sanguíneos, compuestos por paredes muy finas, están fijados en los propios órganos e interactúan de forma directa con el tejido muscular. Además, es donde ocurre más del 70% del riego sanguíneo y es también su parte más importante.

Esta red realiza el intercambio de líquidos y sustancias, los nutrientes son trasladados al resto de tejidos, y se realizan los procesos de transporte y eliminación de deshechos. Estos capilares cuentan con poros extremadamente pequeños que permiten el paso de sustancias y el intercambio de nutrientes. Tiene también la función del transporte del oxígeno por lo que su papel es vital.

Sus enemigos y aliados

Peligros de una mala microcirculación

La circulación capilar tiene gran importancia en el aspecto que presenta nuestro pelo, piel y uñas. Una buena microcirculación contribuirá a que la piel luzca luminosa y sana, y a ralentizar su envejecimiento. No obstante, también es esencial para prevenir enfermedades, ya que una mala microcirculación se relaciona con problemas de salud de tipo cardiovascular, la diabetes, la hipertensión e incluso el Alzheimer. También puede verse afectada la capacidad para reparar los tejidos, sanar una herida o recuperarnos de una lesión. Además, el sistema inmunitario puede verse debilitado, haciendo al organismo más vulnerable a las infecciones e incapaz de deshacerse eficazmente de los tóxicos.

En general, si la circulación no es óptima nuestra condición física se verá mermada de manera integral. Aunque con el paso de los años el rendimiento funcional de la microcirculación se ve afectado y reducido, los hábitos de vida incorrectos como una mala alimentación, el sedentarismo, el estrés diario, la contaminación a la que somos expuestos, o el consumo de tabaco que favorece la vasoconstricción y aumenta la resistencia de los capilares, pueden acelerar este proceso.

Cómo cuidar la circulación capilar

Los frutos rojos como los arándanos o las cerezas tienen la capacidad de tonificar y fortalecer los capilares. Por su parte la vitamina C Activa la Microcirculación, ya que actúa sobre las paredes de los vasos sanguíneos, dotándolos de mayor elasticidad e incrementando su resistencia. Como alimentos ricos en esta vitamina puedes escoger los cítricos y los pimientos. Los complementos alimenticios con plantas como el rusco, la centella asiática o el castaño de indias protegen la circulación capilar y la mantienen descongestionada.

El ejercicio físico, incluso de intensidad leve o moderada activa la circulación. Unas tres veces por semana pueden ser suficientes para constatar sus beneficios. Prueba a dar paseos, nadar o montar en bicicleta alrededor de unos 30 minutos. Mantenerse relajado y poner en práctica técnicas de respiración unos minutos al día también es clave para favorecer una buena circulación. La respiración relaja, oxigena y activa el riego sanguíneo y ayuda a reducir el estrés que también es perjudicial.

Por lo tanto, para mantener la belleza de nuestra piel, ralentizar nuestro envejecimiento, y mantener un organismo fuerte y sano capaz de hacer frente a las enfermedades, debemos cuidar nuestra microcirculación.

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